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Arte x Arte

En la galería Arte x Arte, Lavalleja 1062, en el barrio de Villa Crespo, en abril se podrá visitar la exposición “Y te diré quién eres” del colectivo Foto Doc.

Adornar no es decorar. Es algo más. Es el pequeño gesto que señala la identidad de la persona que lo colocó en el lugar donde se encuentra: exactamente en el espacio significante de nuestra personalidad. Poner un adorno en algún lugar, o en nosotros mismos, es una forma de romper el silencio. Empieza a haber algo en el espacio que representa, aunque sea en parte, lo que somos.

Forzamos respuestas a las preguntas. Intentamos explicaciones. Indagamos. Mientras tanto, algo sucede en la manera de transformar el objeto en adorno y significado. Sobre qué me constituye. Sobre mi apariencia.

Es personalización del espacio perdido o la negación de una individualidad que tiende a generalizarse y uniformarse con la masa. Es alegoría y es imitación. Es industrialización y serialización. Es la conquista del rincón olvidado o de la mirada negada. Si hay adornos hay gente, hay vida. Hay metáfora.

Colores, formas y tamaños de inexplicables objetos; es allí donde se elige mirar y ser mirado. Procedencias y destinos todo habla de nosotros, de cómo pensamos, de lo que nos gusta (o aborrecemos). De un "yo" escondido, pero latente. Yo Soy mis Adornos.

Herencia, adquisición, hallazgo o persistencia. En ese universo de objetos que nos rodean buscamos la aceptación de la apariencia. Sólo el ojo atento puede ver más allá de lo evidente y proponer una respuesta a este acertijo que somos.

También se podrá visitar la exposición “La mirada aleatoria” de Javier H. Pérez Diez. Aleatorio es lo que depende del azar o de la suerte. En cierta medida, la mirada del artista siempre es aleatoria. Porque el creador mira lo que otros no ven. Construye sentido uniendo una imagen, o una palabra conocida, con otra que transforma la primera y da origen al nacimiento de otra cosa. Esa otra cosa es el hecho estético.

Javier Pérez Diez es un artista. Su mirada apunta a la unión del presente con el futuro, a la confusión temporal y, sobre todo, al devenir. Basta detenerse en sus retratos de personas o de animales, en sus fotos de carnaval o en el dramatismo de los vestigios que dejó la dictadura, para entender que estamos frente a un autor sensible e inteligente. La realidad no es una serie. Y Pérez Diez lo demuestra en sus fotografías. Uno lo imagina caminando por la calle en busca de apresar el instante con su cámara pero no como un cazador de paisajes, sino todo lo contrario. Lo que le importa al responsable de esta muestra excepcional es la condición humana. Aquella que se expresa en los gestos mínimos, en los detalles, en los laberintos de un espacio que él construye con fotografías de lograda belleza estética. No hay pasado ni futuro, todo fluye en un eterno presente. Y el presente, para Javier Pérez Diez, es poético.

Pérez Diez, capta el tiempo a través de su cámara. Pero no se trata de un tiempo lineal; él construye otra temporalidad: trabaja como aquel que sabe que el tiempo nos atraviesa y nos arma en igual medida en que nos va desarmando. De sus fotografías se desprende que el horizonte de la muerte, común para todos, es precisamente el que nos da la posibilidad de vivir. Lo que Pérez Diez refleja en esta muestra es más de lo que él supone: habla de la rebelión de la vida frente al límite. El límite nunca ha sido un problema para los grandes creadores.

De martes a viernes de 13.30 a 20hs, los sábados de 13.30 a 16hs. La entrada es libre y gratuita.